Entradas

Comienzos y Finales

La vida se presenta como una sucesión continua de finales y comienzos. Fluye entre llegadas y partidas, uniones y desencuentros, logros y desaciertos, despedidas y bienvenidas. Un año termina y se inicia otro. Culminan ciclos. Se abren nuevas etapas. Abandonamos caminos. Inauguramos proyectos. Pero entre el final de algo y el comienzo de otra cosa no hay un salto abrupto (aunque muchas veces sea vivenciado de ese modo) sino un proceso de cambio, una transición, un lapso de tiempo que nos permite acomodarnos gradualmente al nuevo escenario hasta recobrar el equilibrio.   Cuando somos adultos, la mayoría de los cambios que atravesamos anclan en decisiones concientes: asumimos el compromiso de una pareja, dejamos la casa paterna, enfrentamos nuevos desafíos laborales, nos convertimos en padres, nos separamos, nos reencontramos, elegimos irnos o quedarnos. Pero en la infancia ocurre algo diferente: cuando somos niños los cambios se suceden de modo vertiginoso, y además no son volunta...

Empieza el jardín: tiempo de adaptación

Imagen
Los inicios nunca son fáciles, y como toda nueva etapa que está por comenzar, el ingreso de nuestros hijos al jardín nos genera mucha alegría, ansiedad, expectativa y emoción, pero también aparecen dudas, temores e incertidumbre. L a angustia por la separación, la vulnerabilidad del bebé, su incapacidad de verbalizar, las dudas: lo cuidarán bien? Y si llora y no saben por qué? Me llamarán si se lastima? Le harán upa? Podrán atender a tantos chicos a la vez? Y si extraña? Todas estas cuestiones resultan inevitables, pero pueden ser menos acuciantes si nos tomamos el tiempo para elegir el jardín que más se acerque a nuestro estilo y necesidades y conocer su funcionamiento. E l jardín puede formar parte de una institución educativa tradicional o vanguardista , o ser un jardín rodante que desarrolla su actividad en las casas de las familias, o ser un grupo de juego de algunas veces por semana. Algunos niños se iniciarán en el jardín maternal, que recibe a bebés desde 45 días d...

Convivir en vacaciones

La mayoría de nosotros solemos trabajar muchas horas, varios tenemos más de un trabajo   y muchas responsabilidades. A lo largo del año nuestra meta suele estar puesta en la producción y en   el deseo de éxito económico y/o profesional. Pero qué pasa en vacaciones, cuando intentamos parar la máquina : Unos se enferman; otros padecen un síndrome de abstinencia ; muchos continúan conectados; algunos se alteran frente al reclamo de hijos y parejas, que durante el año estuvieron ahí sin que ellos lo advirtieran. Esperamos todo el año las vacaciones imaginando una postal familiar perfecta, nos representamos disfrutando y compartiendo actividades todos juntos porque las vacaciones en familia son un momento muy esperado y muy idealizado, pero la realidad es que cuanto menos expectativas se tengan más se disfrutará. Para que cada día no se transforme en una jornada llena de discusiones, peleas y desencuentros, debemos comprender que cada miembro de la familia tiene sus preferenc...

El juego

Imagen
Cuando vemos jugar a nuestros hijos es inevitable que se nos dibuje una sonrisa: nos transmiten una sensación de libertad y alegría incomparables. Ellos pueden inventarse un mundo nuevo y transformarse en otros con tanta facilidad que muchas veces nos cuesta dar crédito a su capacidad imaginativa.      La importancia del juego en los niños Mientras juegan aprenden, ensayan respuestas propias a sus preguntas, maduran, se divierten, elaboran lo que les resulta problemático, se conocen y conocen el mundo que los rodea. Jugar es y ha sido siempre un hecho natural, un elemento vital para la infancia, porque constituye una actividad esencial para el desarrollo físico, emocional e intelectual de los chicos. El juego es cosa seria Los niños juegan todo el tiempo: cuando están solos, cuando están con otros, cuando comen, cuando hablan, cuando se bañan, cuando caminan, cuando observan a los demás, cuando les pedimos algo, cuando nos llaman, cuando aprenden, cuando nos par...

La crianza ayer y hoy

El eje de la nueva crianza es reconocer las necesidades del bebé, aprender a interpretar sus mensajes, a entender qué le pasa, qué pide, sabiendo que el amor es una necesidad tan básica como el alimento, la higiene y el sueño. Afortunadamente, se ha pasado de criar a los hijos según lo que los padres quieren que sean, a hacerlo de acuerdo a lo que ellos son, respetando sus deseos y potencialidades. Hoy cada familia sostiene su propio modelo de crianza apoyado en valores e ideales particulares,   pero desde una perspectiva histórica criar no fue siempre igual. Durante varios siglos imperó la idea de que un excesivo contacto físico con el bebé resultaría perjudicial para su desarrollo. El cariño y la demostración de afecto producirían niños débiles , inseguros y enfermizos. Los modelos de crianza estaban atravesados por el abandono, el rechazo emocional y la instrucción como objetivo principal. Sin embargo, aunque paulatinamente la dimensión del amor fue ganando terreno en el...

La Comunicación de los Límites

“Este chico no tiene límites” es una frase que se escucha a menudo, “le digo todo el tiempo No y es lo mismo que nada” suele ser el argumento que le sigue. Será el No constante una forma de poner límites? Puede alguien no tenerlos en absoluto? Los límites son necesarios en todos los órdenes de la vida, son parte de un contrato tácito que hacemos por el sólo hecho de vivir en sociedad, y el modo más eficaz de transmitirlos es en actos congruentes con nuestro decir. Límite no es una mala palabra Muchas veces los padres parecen sentir miedo de perder el amor de sus hijos si marcan los límites, o temen abrir un conflicto con ellos y entonces prefieren quedarse en la comodidad de una actitud pasiva, delegando toda responsabilidad en los educadores o   las instituciones sociales. Pero   la autoridad no es una mala palabra, y el “vale todo” evita enojos en el momento pero genera enormes frustraciones futuras. Ser padres implica una gran responsabilidad y es fundamental asu...

Hora de Dormir...

      Muchas veces la hora de ir a la cama es uno de los momentos más difíciles del día. Nuestros niños se resisten a dormirse y a nosotros nos invade el cansancio. O bien todos en casa dormimos tranquilamente, hasta que en mitad de la noche se escucha el llamado de los más pequeños. Por qué se despiertan? Por qué no quieren ir a dormir? Qué podemos hacer? Si conocemos algunas particularidades del sueño infantil, podremos abordar ciertas situaciones con más calma. En primer lugar hay que tener en cuenta que el tiempo de descanso que cada niño necesita varía según su edad, sus costumbres, sus ritmos, su estado de salud y el ambiente en el que vive. Todos, desde muy pequeños, tenemos nuestro propio "reloj", encargado de regular los periodos de sueño y vigilia ; su “puesta en marcha y ajuste” dependerá del proceso madurativo y la asimilación gradual de los hábitos. Los tiempos promedio de sueño se van haciendo más cortos a medida que el bebé crece. Por ejem...