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la angustia del 8vo mes

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Tu bebé llora tanto cada vez que tenes que salir que te vas llena de angustia, o desapareces de su vista un instante porque necesitas ir al baño y apenas cerras la puerta escuchas sus alaridos. Bienvenida a la “angustia del octavo mes”! Y antes que digas pero el mío ya tiene un año y seguimos así !, te cuento que es esperable que se dé entre los 6 meses y el año de edad, y su aparición y duración varía según cada bebé y cada familia. Paciencia: la ansiedad por separación o angustia del octavo mes es sólo una etapa y es completamente normal en el desarrollo evolutivo de todo niño. Qué es? Es una etapa de cambio, es la manifestación de que el bebé ha podido establecer lazos de apego sólidos y de que está en proceso de estructuración y organización de su psiquismo, en el pasaje de la indiferenciación a la construcción   de su ser autónomo. Marca el inicio de la independencia respecto al otro, y coincide habitualmente con la adquisición de la capacidad de movilizarse sólo y l...

Hasta cuándo en la cama grande?

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Muchas veces se decide colechar con el objetivo de beneficiar la lactancia y evitar el desgaste para la mamá de levantarse tantas veces durante la noche, de allí que sea más usual que   los bebés o niños dentro de la primera infancia sean quienes duermen en la misma cama con sus padres. Pero en ocasiones esa situación se extiende en el tiempo y empieza a incomodar a los padres por diferentes motivos (sienten invadida la intimidad, les resulta perturbador para el propio descanso, etc). De cualquier modo, que el niño duerma en otra habitación implica cuestiones que exceden la comodidad: se pone en juego la separación de la madre, la capacidad de autoregular las emociones, el sentimiento de seguridad y confianza en el otro. Por eso, el grado de maduración emocional que ha alcanzado el niño es más importante que su edad cronológica, y apurar esos tiempos muchas veces termina siendo contraproducente. En general los padres tienen expectativas poco realistas sobre el sueño de sus...

De pareja a padres

Habitualmente durante el embarazo los futuros padres se ocupan de recabar la mayor información posible respecto al parto y   a los primeros tiempos del bebé. Los familiares y amigos que ya tienen hijos les transmiten sus vivencias (las más lindas, y las más difíciles también) acerca del nacimiento, la lactancia, el sueño, etcétera. Pero pocos hablan de los cambios que implica el paso de ser dos a ser tres, es decir de ser pareja a ser padres. En ese pasaje de estado   se producen profundos e inevitables cambios, tanto en la dinámica de la pareja como en cada uno en su individualidad. Los ánimos se vuelven cambiantes, la sensibilidad está a flor de piel, la responsabilidad que implica tener un hijo por momentos agobia, y aunque todo esto sucede mayormente a la mamá reciente, el papá no está exento. Aparecen discusiones causadas por la inexperiencia o las expectativas,   desacuerdos en relación a la crianza, opiniones de la familia extensa, cansancio físico por la al...

Comienzos y Finales

La vida se presenta como una sucesión continua de finales y comienzos. Fluye entre llegadas y partidas, uniones y desencuentros, logros y desaciertos, despedidas y bienvenidas. Un año termina y se inicia otro. Culminan ciclos. Se abren nuevas etapas. Abandonamos caminos. Inauguramos proyectos. Pero entre el final de algo y el comienzo de otra cosa no hay un salto abrupto (aunque muchas veces sea vivenciado de ese modo) sino un proceso de cambio, una transición, un lapso de tiempo que nos permite acomodarnos gradualmente al nuevo escenario hasta recobrar el equilibrio.   Cuando somos adultos, la mayoría de los cambios que atravesamos anclan en decisiones concientes: asumimos el compromiso de una pareja, dejamos la casa paterna, enfrentamos nuevos desafíos laborales, nos convertimos en padres, nos separamos, nos reencontramos, elegimos irnos o quedarnos. Pero en la infancia ocurre algo diferente: cuando somos niños los cambios se suceden de modo vertiginoso, y además no son volunta...

Empieza el jardín: tiempo de adaptación

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Los inicios nunca son fáciles, y como toda nueva etapa que está por comenzar, el ingreso de nuestros hijos al jardín nos genera mucha alegría, ansiedad, expectativa y emoción, pero también aparecen dudas, temores e incertidumbre. L a angustia por la separación, la vulnerabilidad del bebé, su incapacidad de verbalizar, las dudas: lo cuidarán bien? Y si llora y no saben por qué? Me llamarán si se lastima? Le harán upa? Podrán atender a tantos chicos a la vez? Y si extraña? Todas estas cuestiones resultan inevitables, pero pueden ser menos acuciantes si nos tomamos el tiempo para elegir el jardín que más se acerque a nuestro estilo y necesidades y conocer su funcionamiento. E l jardín puede formar parte de una institución educativa tradicional o vanguardista , o ser un jardín rodante que desarrolla su actividad en las casas de las familias, o ser un grupo de juego de algunas veces por semana. Algunos niños se iniciarán en el jardín maternal, que recibe a bebés desde 45 días d...